Técnica Alexander Barcelona

   ESTUDIO DE PEDAGOGIA PSICO-CORPORAL    

                Manuela García - David Fitó             

 


“Cambiar implica llevar a cabo una actividad contra el hábito de toda una vida” F.M.A.

Introducción


Si sufre dolores de espalda, de cuello o  de articulaciones…

Si sufre problemas respiratorios o de voz…

Si sufre de estrés, ansiedad, miedos…

Si sufre lesiones o está en proceso de rehabilitación…

Si cree que todos los achaques son causa del envejecimiento y quiere descubrir el papel que juegan nuestros hábitos en nuestro bienestar...

Si está embarazada y le gustaría prepararse para el parto…

Si es músico, actor o deportista y quiere mejorar el uso de sí mismo para optimizar rendimiento y economizar esfuerzo…

Si  su trabajo implica movimientos repetitivos o posturas fijas…

Si es incapaz de leer ésta página sin tener la espalda colapsada, los hombros alzados, exceso de tensión en la musculatura del cuello, una respiración insatisfactoria, las piernas cruzadas o hechas un nudo, la musculatura de la cara tensa, los ojos fijos…

Si sabe que todo esto es perjudicial pero está tan habituado a ello que le resulta imposible cambiarlo…



La Técnica Alexander: Unidad Psico-Física


¿Quién está libre de malos hábitos posturales o de movimiento? La mayoría de nosotros acabamos el día atrapados en una jaula de tensión muscular, agarrotados y doloridos sin que parezca evitable. Buscamos formas de aliviar esos dolores o molestias, ya sea mediante analgésicos o relajantes musculares en el peor de los casos, o a través del deporte, de  ejercicios para “estirar los músculos”, o de relajación en el mejor de los casos. Cuando ya no podemos más nos ponemos en manos de profesionales que puedan relajar nuestra castigada  y agarrotada musculatura, o que puedan devolver equilibrio a nuestro sistema esqueletal. Todo ello con gran éxito hasta que volvemos a estar solos con nuestros hábitos, que nos llevan de forma inexorable al mismo punto de partida.


Por supuesto nuestros hábitos no son puramente corporales. Tener palabras que nombren las diferentes partes que componen al ser humano nos ha llevado a pensar que funcionan de forma independiente, fragmentada, sin relación alguna entre ellas. Pero si yo me paro a pensar durante un momento no me cuesta demasiado observar que cuando yo reacciono a cualquier estímulo de la vida diaria, lo hago con la totalidad de mi persona. No me cuesta observar en mi misma o en cualquier persona que todo estado emocional viene acompañado de  su configuración muscular. De la misma forma que podemos observar fácilmente el resultado de cualquier actividad que realicemos de forma repetitiva durante periodos largos.


Nuestros hábitos empiezan cuando somos niños, de forma casi imperceptible. Los reforzamos y fortalecemos día a día, hasta que acaban dando forma a nuestro carácter, nuestro cuerpo y el curso de nuestras vidas. A la devastadora erosión física resultante de todos estos hábitos la nombramos el paso del tiempo, o hacernos mayores. Al conjunto de nuestro comportamiento habitual, le llamamos mi “forma de ser”, o “mi identidad”, siempre con la seguridad de que así es como soy y nada puede cambiarme.


F M Alexander llamó a ambas cosas  el USO de nosotros mismos y demostró, primero con él mismo y luego con muchos otros que cada uno de nosotros posee la capacidad de recuperar la unidad psico-física que es nuestra herencia natural.